cine, Ser mamá
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Club sandwich de Fernando Eimbcke

Este post quizás parecerá una publicación inusual en Neceser porque no se trata sobre una película para niños, pero encuentra su espacio aquí por ser una película para mamás. Lo que en realidad es una película para adultos, resulta un must see para las madres de niños varones, pues retrata la estrecha relación entre una madre soltera y su hijo adolescente en el preciso momento en el que éste vive su despertar sexual, con la tremenda aparición de la primera “noviecita”.

La adolescencia suele ser la etapa más temida de la crianza. Aquella de la cual las maestras de kinder hablan como de la última prueba, la cual sufriremos como un infierno si no realizamos bien nuestra tarea de padres en la infancia; la que corremos el riesgo de reprobar si con el afán de disciplinarlos, no logramos que nuestros hijos sean cercanos a nosotros. Paloma (María Renée Prudencio) parece haber logrado de manera exitosa este vínculo con su hijo Héctor (Lucio Giménez-Cacho Goded). El hecho de que en esta familia no haya padre y que la madre sea una mujer joven, ha tenido como resultado que Paloma y Héctor sean como los mejores amigos, entre los cuales hay una intimidad que de pronto podría resultar incómoda para el espectador. No solo comparten juegos y rituales un tanto infantiles para las actividades cotidianas. Estando de vacaciones comparten cuarto, cama, se ponen bloqueador el uno al otro, e incluso opinan de cómo le luce el traje de baño al otro.

Todo va muy bien hasta que aparece Jazmín (Danae Reynaud), una muchachita de 16 años a la que nadie está cuidando, hija de un padre-adulto-mayor casado recientemente con su enfermera. No sé si todas las madres de niños teman tanto este momento como yo. Freud aseguraba que los hijos buscarán en sus parejas algo parecido a su madre. Quizás lo tremendo sea el confrontamiento con la interpretación que nuestros hijos hagan de nosotras mismas. Tal vez lo que dé miedo es que nuestros hijos busquen nuestro opuesto absoluto. En Club Sándwich sin embargo, todo se resume a un estremecedor proceso de duelo: a decirle adiós a la infancia del hijo propio, lo cual debe ser difícil para cualquiera, pero que en este caso lo es todo en la vida de una madre soltera.

Paloma llega a actuar como esposa omnipresente que no descuida ni un segundo al marido para que éste no le sea infiel. Al mismo tiempo, está consciente de la inevitabilidad de lo inminente, pero resulta incluso doloroso cuánto le cuesta dejar ir la idea de que su hijo ya no es un niño, ya no es SU niño. Que a pesar de que ella le recuerde todo el tiempo lo que tiene que hacer, como levantar la tapa cuando usa el baño, o que debe usar bloqueador para tomar él sol, él prefiere ya sufrir una quemadura como consecuencia de no hacer lo que tiene que hacer, o que alguien más embadurne su cuerpo de loción para curar la misma.

Aunque ya conté lo fundamental, Club Sándwich está llena de momentos memorables que vale la pena ver. Es una historia con un gran guión, un casting espectacular, una entrañable dirección de arte y una fotografía disfrutable. Si como yo no la alcanzaste a ver en los festivales, la puedes comprar en Gandhi a muy buen precio.

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